Larnaca
Larnaca fue construida sobre la antigua ciudad de Kition, rico puerto de mar e importante centro para el comercio del cobre al principio y fortaleza fenicia después. Los restos de esta ilustre ciudad se ven hoy representados por la ciclópea muralla de piedra, y por un complejo urbano del siglo XII a.C., de la época micénica. Es una ciudad donde oriente y occidente se dan la mano. Tanto la Cristiandad como el Islam tienen importantes centros de culto en Larnaca.
La imponente Iglesia de San Lázaro del siglo X, en el centro de la ciudad, fue construida sobre la tumba del santo y es uno de los más refinados ejemplos de arquitectura bizantina de Chipre. La Mezquita de Hala Sultan Tekkesi, es meta de un importante peregrinaje para los musulmanes. Su minarete, refulgente cual espejismo en un oasis, se yergue en medio de un bosque de palmeras y cipreses a orillas del lago salado que constituye, durante el invierno, un hábitat ideal para flamencos y otras aves migratorias.
Se puede caminar a lo largo del paseo marítimo festoneado de palmeras o concederse un respiro relajándose en uno de los numerosos cafés al aire libre o sentándose a la mesa de alguno de los muchos restaurantes de la zona, mientras se mira el vaivén de la gente. El cercano y turístico puerto deportivo es un alegre lugar de encuentro para tripulantes de yates, barcos de vela y otras embarcaciones no sólo locales, sino también provenientes del mundo entero.
El conjunto del distrito de Larnaca tiene cosas especiales que ofrecer al visitante, incluyendo Choirokoitia, el antiguo asentamiento neolítico de la isla, el Monasterio Stavrovouni y la famosa Iglesia de Angeloktisti. No pierda la oportunidad de conocer el autentico sabor de la ciudad recorriéndola a pie.
En el pueblecito llamado Kivi, nada más salir de la ciudad, la iglesia “Angeloktisti” ofrece a la vista del visitante el esplendor de unos rarísimos mosaicos bizantinos del siglo VI. La ermita de Stavrovouni, encaramada a la cima de una montaña es una de las más antiguas de Chipre. Las colinas están cuajadas de pequeñas aldeas esparcidas por acá y por allá, tales como Vavla o Lefkara, famosa por sus bordados y la filigrana de sus plateros. Tenta y Choirokoitia, esta última perteneciente al Patrimonio Cultural de la Humanidad con sus redondas chozitas reconstruidas, constituyen importantes asentamientos neolíticos.
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